martes, 11 de junio de 2013

Hospitales


Lo peor, amigo, y se dé lo que hablo,
es, cuando en el hospital, una muchacha,
joven y ciertamente hermosa, lava
tu cuerpo derrotado mientras habla
del tiempo y de la vida. Y sientes
la suavidad del látex en sus manos
que recorren rincones que creías
sólo al placer abiertos. 

                                      Y ella mira,
indiferente a todo. Te preguntas entonces
qué es el amor, capaz de levantarse
entre la carne herida y derrotar la fiebre
y devorar con ansia los virus de otros labios
y capaz de buscar en una piel deshecha
el paisaje más bello de la tierra. 

                                       Y en las manos
de una muchacha extraña te abandonas,
sabiendo que los cuerpos, con los días,
olvidan el recuerdo de otros cuerpos,
la huella de los dedos que creímos
eternos.  La pasión infinita no era nada.

martes, 4 de junio de 2013

Nueva canción de Paris Joel

Paris Joel, magnífico, como siempre, ha hecho una canción maravillosa. No quiero dejar de recomendar que la escuchéis: Dientes de Dragón. Atención a la letra, trata, como él cuenta sobre la alarmante deriva de las nuevas armas de guerra como los "Drones", aviones robotizados, que eliminan vidas humanas a distancia.

Paris. Esta canción tiene que difundirse. Tenemos que vernos. Cuando acabe todo este lío que ahora me retiene en Madrid, tenemos que vernos. Un abrazo grande, amigo.

Escuchadla, aqui


lunes, 3 de junio de 2013

Y final

El pasado es un pájaro con las alas cortadas.
Y no es nada el recuerdo cuando no está tu nombre
en los labios de ella. Y las cartas no tienen
remitente o franqueo a pagar en destino.

Sólo está la amargura de esos días azules
que ya no te llevan a los cuerpos amados.
Una sola palabra para salvar al hombre,
para traerlo al mundo donde habita el exilio.

Mas no hay nada. No hay nada más allá de este instante,
Ella no te pronuncia. Ni te busca en las líneas
de un correo electrónico. Tanto tiempo perdido.
Ni siquiera los sueños son espacio en el tiempo.

Treinta años, de pronto, que destrozan la carne,
aquella que creímos inmortal y perfecta.
Esa palabra suya, un eco muy lejano
del tiempo de la dicha y los campos de trigo.

A hora hubiera dado la vida que no es mía
por que, al menos no fuera, sólo un nombre de arena.
Hubiera deseado que me odiaras a muerte,
antes que ser ahora, unas letras sin sangre.

Durante unos días, por razones personales estaré ausente del blog. Os dejo este poema

lunes, 27 de mayo de 2013

Versos hallados en un libro


Ahora que el presente es el recuerdo,
yo convoco tu nombre y tu mirada,
la soledad de plata de los días,
los viajes en la noche, habitaciones
sin sol y sin ventanas y sin nombres.

Más allá de la luz estaban tus abrazos,
el corazón helado como un fruto
de dulce tentación, cuando no eras
más que la sombra amarga de otro cuerpo.
Estabas como están los pájaros de otoño.

Detrás de las palabras y los nombres
caminaban las cosas más sencillas,
tu piel en el incendio de la tarde,
y toda el alba de oro que era verte
desnuda y sin el miedo de los besos.

El hombre estaba allí, junto a tus manos,
inevitable muerte de relojes.
En cada poro de todos los amores
respiraba la vida que me abría
los caminos azules de la infancia.

Pero ahora, en el perdido instante
en el que todo tiene el color muerto
de un futuro marcado de papeles,
me detengo fugaz y lloro a solas
por unos versos hallados en un libro.

martes, 21 de mayo de 2013

A Sonia


A Sonia Fides, por su Mi vida sin Julio Verne

Te espero en el hotel de madrugada.
Entra el neón por todas las ventanas.
El mundo se ha fundido en blanco y negro.
Leo unos versos, lo mismo que un revólver
cargado. Las balas son de plata.

Ayer aún recorrí calles de niebla.
Los adoquines húmedos. El cielo
me traía la amenaza de la lluvia.
Escucho como suenan las sirenas
y tocan a rebato en todas las iglesias.

Me he despertado en esa hora incierta
del vaso de agua tibia en la mesilla.
Hay un reloj lejano. Y acaricio,
despacio y asustado, cada letra
de un nombre que no es mío. Me maldigo.

La noche está sin ti. Dejo a los héroes
de la Iliada que mueran por Helena.
Yo ahora mismo moriría por saberte
despierta y acostada en esta cama
de un hotel que jamás he conocido.

El próximo día 23 de mayo en la Librería La Buena Vida, calle Vergara, 10, a las 20, 30 presentamos Manuel Cuesta y yo el libro de poemas de Sonia Fides, Mi vida Sin Julio Verne. Es una excelente ocasión de vernos y compartir la poesía de Sonia. Os espero.

Por cierto, para leer sus poemas en mademosiselle joue avec son revolver


martes, 14 de mayo de 2013

Estos días


Estos días de esperas y te quieros.
De soledad gastada, de gin tonic,
de sudor en la cama, cuerpo a cuerpo.

Esos tiempos sin ti. Las largas noches.
El cigarrillo a medias. Las palabras
Las promesas de amor y los reproches.

Esa desesperación de no tenerte.
El cansancio de estar siempre a tu lado.
Esa certeza absurda de quererte.

Un camino de rosas al buscarte.
El regreso a tu pecho y a tu risa.
La sed de ti. La sed, la sed  y el hambre.

Todo en ti permanece. La tristeza
del adiós a las tres de la mañana.
Los besos que te daba. Y las esperas.

Los veranos sin cielos ni ventanas.
Ese miedo a saber que me querías.
El terror a saber que me olvidabas.

Todo en ti, todo está como la vida,
igual que el corazón en carne y sangre,
lo mismo que la voz a ti debida.

Y todo se me va y no me responde.
Y todo se me marcha en el latido
del corazón que va donde te escondes.

Más allá de los nombres te persigo
sabiendo que en los cuerpos que me encuentro
Jamás estará el tuyo con el mío. 

lunes, 6 de mayo de 2013

Lexatin


En este cuerpo cansado me quedan los dolores,
el recuerdo de ti, cuatro recetas
y consejos. Por mucho que lo intento,
ya no encuentro las viejas cicatrices
de un pasado de noches y de besos.

Arrastro tus palabras todavía,
el abrazo del más dulce verano.
Y esa hora bendita en que se abrían
los cuerpos a los cuerpos. Todo queda
esta noche en la niebla de los barcos
sin puerto y sin marinos. No podría
recordar –sólo un destello-
de tu piel que envolvía las palabras.

Miro ahora la carne que un día fuera
el pan para tu boca, suave vino
derramado en tus labios, vida tuya.
Este pecho no tiene ya la dulce
huella de tu cabeza. Ni siquiera
puedo encontrar en el músculo cansado
el perdido latido de tu sangre.

Y sin embargo aún, cuando te nombro
me viene, como el sueño que no llega
la lejana nostalgia de otros días
en que eras mi pecado más querido.

(Y luego el lexatin me lleva hacia las sombras,
A ese espacio sin ti que me envenena). 

martes, 16 de abril de 2013

Mañana en Granada



Una ciudad extraña y conocida. Huele
el aire a esta primavera que ha llegado
de golpe. Entre los árboles un  cielo
deslumbrante y azul. Hay poca gente
en las calles. El domingo es de miel.

Camino lentamente. Recuerdo los poemas
de un poeta en la huerta. Se me acerca
un hombre limpio y grave. Me detiene
un segundo, su voz suave me pregunta
si tengo unas monedas. Digno y serio,
se aleja con el  mundo
pesándole en la espalda.

Es una ciudad bendita y bella. Está la sierra
un poco más allá, blanca y brillante.
Pienso en ti. Te recuerdo en la cama,
abandonada y tibia. El paraíso
debe estar a la vuelta de la esquina.
Una iglesia me abre el tiempo detenido.
Aquí no hay prisas. Sólo el aire tiene
la urgencia de vivir. Unas mujeres
cantan a un dios que ya hace mucho tiempo
abandonó a sus hijos. Me parece
escuchar al almuecín cuando despacio
subo por las callejas a la Alhambra.

Está todo a mis pies. El mundo y los amores.
Desearía quedarme en este instante.
Un sol de primavera me deshace
la piel. Muy a lo lejos
veo el brillo del agua. Y te deseo.

jueves, 11 de abril de 2013

Una vieja foto


Estás justo a mi lado. El pelo largo y liso.
Tú llevas un vestido blanco. Estás guapa.
Yo estoy mirando a cámara. En mis ojos
me parece advertir una chispa burlona.
La corbata torcida. Debe de ser una fiesta,
Una boda de alguien. Vestimos de domingo
con lo que se decía una limpia pobreza.
Me miro en lo que fuimos. Esos años benditos
de juventud y sueños. Y siento que me viene
el dulcísimo aroma del cuerpo adolescente,
el calor de esa piel que entonces descubría.

En la foto se quedan los tiempos de la dicha
en blanco y negro. Como era
esa España de entonces.
Ah, los años, los días en los que tú vivías
en cada paso mío. En la urgencia de verte
al salir de tus clases. Mi espera en esa esquina
de Bilbao, junto al metro. Los cigarrillos negros,
el ozono del cine, los besos a escondidas,
la lucha que creímos que acabaría con todo,
y los viejos amigos. Los libros de poemas,
y Mandel y Marcuse. Y tu vestido blanco.

Ahora que la vida nos olvidó en las calles,
y los cuerpos perdieron el tacto de la noche,
miro la vieja foto y busco en el espejo
esa misma mirada desafiando al mundo,
el futuro de besos que aún puede adivinarse
en tus labios que ríen.
Y sólo encuentro cierta
ternura por nosotros.
Por esos dos muchachos
que en una fiesta extraña posaron convencidos
de que el mundo era suyo. Eterna, dulcemente.

miércoles, 3 de abril de 2013

Por los años perdidos


Esos años perdidos. Esos cuerpos dejados
al borde de la vida. Pienso en ti en esta hora,
cuando cede el deseo y viene la palabra
como el árbol de invierno y tú estas tan lejana.

Me persiguen los días de la carne y el beso.
Las flores a tu nombre. Cuando estabas herida,
cuando la luz no era más que el brillo de un labio,
la penumbra en la alcoba, mi última frontera.

Y tú viva y pendiente. Rabiosamente viva
en cada letra tuya, en la risa del nombre.
Arroyo por las islas que te buscan entera,
dulce muchacha amada por todos tus rincones.

Nunca volverás –oye- al tiempo de los lunes.
Jamás invocarás mi nombre cuando andabas
vestida de domingo en mis manos de aire.
Pero sé que ahora mismo me muerdes en la boca.

Y aunque ya hayan cerrado las tabernas del vino,
y la noche no sea la noche de los montes
en los que tú tenías tus caminos y el mío,
estarás en mis pasos, bendita y recordada.

Igual que estás ahora. Cuando te echo de menos.